Mensajes del Dominio

Comunicación interceptada

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Nov
15

El metal de la nave es frío. El Dominio es frío. Las IA son frías. La gente es fría. Los sentimientos son fríos. Las palabras son frías. Los días, las horas y los minutos, fríos. Pronto yo mismo seré frío también.

Hubo un tiempo en el que creí que encontraría respuestas a las preguntas que me hacías de niño. Yo, un tipo de lo más normal, sería un héroe tan grande como Hadfield. Uno de esos exploradores cósmicos llamado a salvar a la humanidad. Siempre encontré seductora la idea de dar lo mejor de mí mismo, de entregarme a esta misión sin esperar nada a cambio. Porque, incluso cuando soñaba con ser ese héroe, no esperaba vivir para recibir mi parte de la gloria. La vida, el tiempo… el tiempo que tenemos es lo más valioso, lo más grande que podemos regalar. Y yo decidí darlo todo hasta este momento: estos últimos minutos son para ti.

Todas estas condecoraciones, mis armas… no son más que metal que dejo sobre la mesa, tan frío que no podría soportarlo ni un segundo más.

Antes de marcharme te dije que volvería, pero creo que ambos sabíamos que no era verdad. Te quedaste a verme despegar y, antes de dormirme, me dijiste que me querías. No pude escucharlo, pero sé que me lo dijiste mientras Nexus se perdía en el Canal. A veces sueño con que vuelas hacia mí y, en el último momento, abres mi cápsula de Letargo y me sacas de la nave. Agarro tu mano con fuerza y, mientras todo se funde a negro, nos juramos no volver a separarnos. Ojalá no hubiese elegido ser tu héroe. Ojalá me hubiese quedado contigo y te hubiese regalado todo mi tiempo. Perdóname.

Llegó el invierno a Nexus, y se me ha helado el corazón.  No soy yo quien vaga por sus calles, sino una sombra de mí mismo; mis músculos se han ido congelando también, por eso cada vez salgo menos a pasear. No quiero sentir el frío de sus miradas, de sus voces y las de sus interfaces. No puedo soportarlo más. Por eso elijo bajarme aquí.

El contacto con el metal duele, pero solo es otra herida. Cierro los ojos e imagino que el calor lo causan tus manos al entrelazarse con las mías. Y siento cómo flotamos abrazados. Somos libres.

Solo quería estar contigo. No pude regalarte más tiempo, así que te doy todo el que me queda. Ojalá pudiera ser tu héroe hoy. Ojalá nada de esto hubiera sucedido y te hubiese escuchado. No sabes cuánto lo siento.

Ya se apagan las luces. Te quiero. Aunque no puedas escucharme, lo sabes. Y ese pensamiento me da la paz que necesito para irme.

Nos vemos al otro lado…

Amor.

Comunicación interceptada en una sonda lanzada desde la estación Brem por el soldado Ibarra, J. Se suicidó tras programar su lanzamiento hacia el Canal.

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